Pensiones: Un problema vasco, sin solución vasca

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Articulo de Raúl Arza, Secretario General de UGT-Euskadi

Jueves, 3 diciembre 2015

Asistimos desde hace ya décadas a distintos debates, interesantes y no menos interesados, sobre financiación y viabilidad del sistema público de pensiones en nuestro país, no exentos de controversia. Por un lado, intereses financieros que abogan por pensiones privadas y, por otro, partidos políticos nacionalistas que defienden “sistemas propios”. Lo que está claro es que, aunque ciertos sectores quieran cambiarlo, el sistema no está en quiebra. Y no es la natalidad el principal problema, sino la situación económica y la calidad del empleo, tanto por su temporalidad como por sus bajos salarios.

Nuestra Seguridad Social ha sufrido las consecuencias de una grave crisis económica y de unas políticas de austeridad -el denominado por algunos austericidio- que ha utilizado como herramientas las reformas laborales que han traído más paro, menos trabajadores activos, cambio de trabajadores por otros más baratos, mayor contratación a tiempo parcial, devaluación de salarios, más temporalidad….. Y un hecho más preocupante: Ha roto el equilibrio necesario entre empresas y trabajadores.

Los efectos de las sucesivas reformas laborales y los decretazos a los que el PP nos acostumbró todos los viernes, inciden de forma directa en nuestras pensiones: Menos cotizaciones y aumento de beneficiarios: En el primer semestre de 2015, el número de cotizantes se incrementó en 681.083 y, sin embargo, los ingresos por cotizaciones sociales fueron sólo de 639 millones de euros.

Desde el inicio de su legislatura y hasta marzo de este año, el Gobierno del PP había utilizado del Fondo de Reserva 33.951 millones de euros, más 5.350 del Fondo de Prevención y para final de año se estima que utilizará nada menos que 8.500 millones. De seguir así, en el año 2018 llevarán al fondo de reserva a su completa extinción.

Es por esto, que insistimos en la necesidad de priorizar la aplicación de medidas decididas a aumentar los ingresos del sistema, entre ellas, llevar a cabo políticas para acabar con el alto nivel de desempleo, la devaluación salarial y la precariedad del empleo.
Tan sólo sería posible aumentar ingresos por cotizaciones si, por ejemplo, se ‘destopa’ a aquellos que ganan más de 43.000 euros. Es decir, si a partir de ese salario dejan de cotizar todos por igual y se incrementan las cotizaciones, de forma equitativa, a lo que perciben. Prácticamente sólo esa parte de la población está en disposición de hacer depósitos extras, tanto de forma privada como pública. En Euskadi, con una población asalariada de 726.000 trabajadores, un 13,5% (98.400 asalariados) están por encima de esta cifra. Por debajo, los de más abajo, 162.200 trabajadores ganan menos de 1.200 euros brutos mensuales. Estos son los que tendrán dificultades para alcanzar una pensión digna y, por supuesto, carecen de recursos para aportar a los fondos de pensiones o EPSV’s.

En la actualidad, los tres territorios vascos lideran el ranking de pensiones contributivas medias más altas de España. El número de pensiones es de 527.903, en una población que no llega a dos millones de ciudadanos, con una pensión media de 1.084, 49 euros (la media nacional se sitúa en 886,46 euros por jubilado) y acumula un déficit creciente que ya el año pasado fue de 2.000 millones. Con estos datos es difícil pensar en establecer un ‘sistema propio’ de pensiones, ya que hablamos de ese déficit en una Comunidad con un presupuesto de 10.600 millones. Parece por tanto, una tarea bastante más que complicada si no se mantiene la ‘caja única’ de la Seguridad Social del Estado.

El Gobierno vasco presentaba recientemente un informe sobre la viabilidad de un sistema propio de pensiones, en el que reconocen el horizonte demográfico de envejecimiento de la población, aunque también se hable de una supuesta “mejor evolución de la base salarial” y, a la vez, observan como un problema que el régimen económico de la Seguridad Social sea competencia exclusiva del Estado.

En mi opinión, no se puede hablar de problemas de gestión del sistema, cuando el problema evidente es el de financiación y esa no está garantizada si el mercado laboral vasco sigue por la senda cronificada de la temporalidad (93% de los contratos) y los bajos salarios, sobre todo de aquellos que se incorporan al mercado laboral. Recientes estudios, estiman que los que entran en el sistema aportan un 40% menos de lo que cotizan los que se jubilan.

La viabilidad de las pensiones para los vascos tiene más aspectos negativos que positivos para mantenerse con un “sistema propio”. Siempre hemos defendido un sistema de caja única en el Estado y es necesario para que los requisitos y cuantías sean comunes y no se ponga en peligro la viabilidad de las pensiones. Esto no está reñido con la gestión del régimen único de la Seguridad Social, respetando lo estipulado en el Estatuto de Autonomía y llegando a un acuerdo con el Estado.

El futuro de las pensiones tiene solución nacional e incluso europea. Y dada la situación que atravesamos es inaplazable un plan integral de medidas dirigidas a incrementar los ingresos de la Seguridad Social de forma eficaz o destinando parte de los impuestos al mantenimiento de nuestro sistema de pensiones. ¿Por qué el sistema de pensiones tiene que ser autosuficiente?

Es prioritario un debate y un consenso de todas las partes para conseguir que las pensiones públicas sean viables para todos. Es mucho más responsable y razonable que se lleve a cabo un plan de medidas dirigidas a incrementar los ingresos de la Seguridad Social de forma eficaz y no quedarse inmóvil hasta que el contador del Fondo de Reserva sea cero. Esto hará que podamos derogar el Indice de Revalorización de las Pensiones para recuperar las subidas en base al IPC, única garantía de mantenimiento del poder adquisitivo de nuestros pensionistas.

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