La educación se plantea como un aprendizaje permanente, que se desarrolla a lo largo de la vida.

Como se pone de manifiesto en el documento Ordenación y Características del Sistema Educativo Vasco, publicado por el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco, los principios fundamentales que presiden la nueva organización de la Educación Básica son:

 La exigencia de proporcionar una educación de calidad a todo el alumnado, en todos los niveles del sistema educativo, para el éxito del logro de todas las personas.

 La necesidad de que todos los componentes de la comunidad educativa colaboren para conseguir dicho objetivo.

 El compromiso decidido con los objetivos educativos planteados por la Unión Europea para los próximos años. Sobre esta base, la formación permanente de los trabajadores es considerada por todas las instituciones y empresas como un elemento estratégico y de enorme importancia, garante del buen funcionamiento de las organizaciones y la consecución de los objetivos propuestos en cada Centro Educativo. No en vano, los Convenios Colectivos elaborados al amparo de la Negociación Colectiva en el sector, contemplan la necesidad de establecer una jornada mínima para la formación permanente del profesorado y del resto del personal.

En cada puesto de trabajo de una organización, es necesario desempeñar una serie de funciones y tareas asociadas al dominio de unas competencias profesionales, no siempre conseguidas con la formación inicial. En otros casos, los procesos de cambio exigen la actualización y reciclaje de la formación inicial para que el desempeño de dichas funciones sea el mejor posible y la consecución de los objetivos institucionales de los centros, no se vea dificultada.

La formación del profesorado pretende modelar un determinado perfil con unas características consideradas ideales para el desempeño de las funciones que tienen que asumir y que debe ajustarse a lo establecido por la normativa vigente. Por lo tanto, la determinación de las necesidades de formación del colectivo de docentes, se asentará en la designación de cuáles son las funciones que los profesores deben y pueden desempeñar en el desarrollo de su trabajo diario.

Del mismo modo, este objetivo debe ser análogo para el resto de perfiles competenciales presentes en los centros educativos de carácter privado o concertado de la Comunidad Autónoma Vasca, con el fin de garantizar la optimización en el desempeño de su puesto de trabajo.

Una vez definidas las funciones y competencias profesionales, se ha de determinar las acciones formativas adecuadas para que cada una de ellas adquiera las competencias profesionales necesarias, o perfeccione aquellas susceptibles de mejora, paso previo e imprescindible a la planificación de la formación.

La detección de necesidades debe ocupar por tanto un papel destacado en la planificación de la formación del profesorado, ya que aporta la información necesaria para que dicha planificación se oriente adecuadamente a los aspectos normativos y a las temáticas sobre los que la formación permanente puede incidir verdaderamente, garantizando la mejora de los procesos educativos, o en la gestión y coordinación de los centros docentes.

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Diagnóstico de necesidades de cualificación en el sector de enseñanza privada o concertada en Euskadi

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La educación se plantea como un aprendizaje permanente, que se desarrolla a lo largo de la vida.

Como se pone de manifiesto en el documento Ordenación y Características del Sistema Educativo Vasco, publicado por el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco, los principios fundamentales que presiden la nueva organización de la Educación Básica son:

 La exigencia de proporcionar una educación de calidad a todo el alumnado, en todos los niveles del sistema educativo, para el éxito del logro de todas las personas.

 La necesidad de que todos los componentes de la comunidad educativa colaboren para conseguir dicho objetivo.

 El compromiso decidido con los objetivos educativos planteados por la Unión Europea para los próximos años. Sobre esta base, la formación permanente de los trabajadores es considerada por todas las instituciones y empresas como un elemento estratégico y de enorme importancia, garante del buen funcionamiento de las organizaciones y la consecución de los objetivos propuestos en cada Centro Educativo. No en vano, los Convenios Colectivos elaborados al amparo de la Negociación Colectiva en el sector, contemplan la necesidad de establecer una jornada mínima para la formación permanente del profesorado y del resto del personal.

En cada puesto de trabajo de una organización, es necesario desempeñar una serie de funciones y tareas asociadas al dominio de unas competencias profesionales, no siempre conseguidas con la formación inicial. En otros casos, los procesos de cambio exigen la actualización y reciclaje de la formación inicial para que el desempeño de dichas funciones sea el mejor posible y la consecución de los objetivos institucionales de los centros, no se vea dificultada.

La formación del profesorado pretende modelar un determinado perfil con unas características consideradas ideales para el desempeño de las funciones que tienen que asumir y que debe ajustarse a lo establecido por la normativa vigente. Por lo tanto, la determinación de las necesidades de formación del colectivo de docentes, se asentará en la designación de cuáles son las funciones que los profesores deben y pueden desempeñar en el desarrollo de su trabajo diario.

Del mismo modo, este objetivo debe ser análogo para el resto de perfiles competenciales presentes en los centros educativos de carácter privado o concertado de la Comunidad Autónoma Vasca, con el fin de garantizar la optimización en el desempeño de su puesto de trabajo.

Una vez definidas las funciones y competencias profesionales, se ha de determinar las acciones formativas adecuadas para que cada una de ellas adquiera las competencias profesionales necesarias, o perfeccione aquellas susceptibles de mejora, paso previo e imprescindible a la planificación de la formación.

La detección de necesidades debe ocupar por tanto un papel destacado en la planificación de la formación del profesorado, ya que aporta la información necesaria para que dicha planificación se oriente adecuadamente a los aspectos normativos y a las temáticas sobre los que la formación permanente puede incidir verdaderamente, garantizando la mejora de los procesos educativos, o en la gestión y coordinación de los centros docentes.

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