26 de abril Día Internacional de la Visibilidad Lésbica

Después de un año de pandemia que ha producido una crisis sanitaria y social sin igual en la práctica totalidad del mundo se hace necesario, más que nunca, trabajar de manera coordinada y establecer redes entre los diferentes movimientos feministas para luchar contra las desigualdades, y conseguir una igualdad real y efectiva para todas las mujeres.

La feminización de los cuidados, la parcialidad, la precariedad, o la segregación ocupacional, son una realidad donde visibilizarse lesbiana, bixesual o trans, añade a la discriminación por ser mujer, la discriminación por la orientación sexual, identidad o expresión de género.

Formar una familia homoparental compuesta por dos mujeres duplica las desigualdades y la brecha salarial. En el 2020 las mujeres trabajaron gratis 51 días. La imposibilidad de acceder a la reproducción asistida en el sistema sanitario, los requisitos que pide el Registro Civil a las parejas de lesbianas para inscribir a sus hijos e hijas, frente a los que se pide a las heterosexuales, dificultan la maternidad y hacen necesarias medidas legislativas tanto para la filiación directa como para la adopción.

La violencia transfóbica a la que están expuestas las mujeres trans, la negación y la falta de reconocimiento social, político y legal de su identidad sentida, la discriminación laboral que las empuja en muchos casos a la prostitución, el estigma machista que cosifica permanentemente a las mujeres lesbianas o bisexuales, entre otros aspectos, generan exclusiones que hay que sumar al hecho de las que padecen por ser mujeres.

Las leyes Trans y LGTBI tienen que incorporar planes contra la discriminación en las empresas, y más allá de las empresas, para lograr la igualdad real y hacer una apuesta clara desde las políticas activas de empleo.

Se hace necesario el impulso a través de la negociación colectiva de forma que las personas LGTBI vean respetados sus derechos. Reconociendo la diversidad familiar de parejas y con medidas concretas contra el acoso laboral por razón de orientación sexual, identidad, o expresión de género. En un estudio de UGT en fase de elaboración, en el que se han analizado cerca de 1000 convenios colectivos, sólo 3 de cada 10 contemplan la diversidad LGTBI entre sus artículos, normalmente, con una cláusula general antidiscriminatoria.

Este segundo aniversario de UGT-Anitza lo dedicamos a la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, porque los derechos de la mujer, son derechos humanos.

https://ugteuskadi.net/wp-content/uploads/2021/04/cartelfina-1.pdf
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Después de un año de pandemia que ha producido una crisis sanitaria y social sin igual en la práctica totalidad del mundo se hace necesario, más que nunca, trabajar de manera coordinada y establecer redes entre los diferentes movimientos feministas para luchar contra las desigualdades, y conseguir una igualdad real y efectiva para todas las mujeres.

La feminización de los cuidados, la parcialidad, la precariedad, o la segregación ocupacional, son una realidad donde visibilizarse lesbiana, bixesual o trans, añade a la discriminación por ser mujer, la discriminación por la orientación sexual, identidad o expresión de género.

Formar una familia homoparental compuesta por dos mujeres duplica las desigualdades y la brecha salarial. En el 2020 las mujeres trabajaron gratis 51 días. La imposibilidad de acceder a la reproducción asistida en el sistema sanitario, los requisitos que pide el Registro Civil a las parejas de lesbianas para inscribir a sus hijos e hijas, frente a los que se pide a las heterosexuales, dificultan la maternidad y hacen necesarias medidas legislativas tanto para la filiación directa como para la adopción.

La violencia transfóbica a la que están expuestas las mujeres trans, la negación y la falta de reconocimiento social, político y legal de su identidad sentida, la discriminación laboral que las empuja en muchos casos a la prostitución, el estigma machista que cosifica permanentemente a las mujeres lesbianas o bisexuales, entre otros aspectos, generan exclusiones que hay que sumar al hecho de las que padecen por ser mujeres.

Las leyes Trans y LGTBI tienen que incorporar planes contra la discriminación en las empresas, y más allá de las empresas, para lograr la igualdad real y hacer una apuesta clara desde las políticas activas de empleo.

Se hace necesario el impulso a través de la negociación colectiva de forma que las personas LGTBI vean respetados sus derechos. Reconociendo la diversidad familiar de parejas y con medidas concretas contra el acoso laboral por razón de orientación sexual, identidad, o expresión de género. En un estudio de UGT en fase de elaboración, en el que se han analizado cerca de 1000 convenios colectivos, sólo 3 de cada 10 contemplan la diversidad LGTBI entre sus artículos, normalmente, con una cláusula general antidiscriminatoria.

Este segundo aniversario de UGT-Anitza lo dedicamos a la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, porque los derechos de la mujer, son derechos humanos.

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