UGT-Euskadi advierte a Urkullu que la solidaridad de los empleados públicos vascos ha quedado patente en la pandemia

El sindicato le recuerda que los recortes y privatizaciones han sido precisamente los principales agravantes de esta crisis y de las devastadoras consecuencias de la pandemia
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La Federación de Servicios Públicos de UGT-Euskadi advierte al Lehendakari Urkullu que “es vergonzoso que en distintas entrevistas, por dos veces en los últimos días, haya puesto en duda la solidaridad de los empleados/as públicos vascos, que han demostrado su implicación y el valor de los servicios públicos al servicio de la ciudadanía en esta pandemia” y le recuerda que la solidaridad en esta sociedad se demuestra con la fiscalidad: “quien gana más, paga más.”

UGT recuerda también al Lehendakari que su Gobierno lleva muchos años de recorte en los servicios públicos, privatizando y precarizando los servicios esenciales hasta el punto de llegar a un 60% de temporalidad en algunas administraciones, “Queremos tener una temporalidad en igual medida a la que tiene la empresa privada, no más del 8%”.

“Hay que recordar al Lehendakari que han sido precisamente los recortes en Servicios Públicos que desde su Administración se han venido imponiendo, la precarización de los servicios esenciales y sus privatizaciones, los principales agravantes de esta crisis y de las devastadoras consecuencias de la pandemia”.

Y le advierte que la solidaridad debe empezar por reforzar los servicios públicos, eliminando las privatizaciones y dotándolos de los presupuestos que sean necesarios y que garanticen ese servicio a la ciudadanía, para que no tengamos que volver a lamentar situaciones como las vividas recientemente por las deficiencias en los mismos.

UGT-Euskadi advierte al Lehendakari que antes de su intento de desprestigiar a los servicios públicos primero empiece por agradecer a todas y cada una de las personas que formamos parte del sector público de Euskadi nuestra labor y nuestro compromiso para dar el mejor servicio posible a la población, muchas veces más allá del propio deber, tal y como ha quedado más que demostrado en esta crisis.

El Lehendakari y su Gobierno deben de ser solidarios con los servicios públicos y, por tanto, con la ciudadanía a la que sirven, antes de insinuar cualquier nuevo recorte a unos servicios públicos ya bastante deteriorados por la gestión de la última década.