El Comité de La Naval denuncia que el armador Deme ha intentado llevarse a la fuerza un buque

Los sindicatos acusan al armador holandés de poner en peligro a los trabajadores de La Naval y el tráfico marino de la ría
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El Comité de La Naval, denuncia que esta misma noche, el armador holandés Tideway/Deme, ha intentado extraer el buque cablero “Living Stone” de las instalaciones de Sestao, sin tener la autorización, ni poner en conocimiento a la dirección del astillero de sus intenciones. Para los responsables de los sindicatos con representación en La Naval, se trata de un hecho gravísimo dado que ha puesto en serio peligro la seguridad y salud de los trabajadores del astillero vasco, así como el tráfico marino de la ría.

Los miembros del comité relatan que sobre las 11.30 horas de la noche de ayer, el armador Tideway/Deme ha enviado al puerto de Sestao, a sus trabajadores, para cortar con una radial las estachas de buque –los cabos que unían a tierra– que La Naval está construyendo para el armador holandés y quitar las escalas del mismo. El barco que todavía se encuentra en proceso de construcción ha sufrido numerosos daños durante el suceso.

Tras el aviso de los servicios de vigilancia del astillero, miembros de la dirección de la empresa y del comité de La Naval se han personado para evitar que el armador se llevase el cablero “Living Stone” que no está todavía entregado, ni cobrado. Los miembros del comité finalmente han conseguido paralizar la actuación mientras el personal de vigilancia ha dado aviso a la ertzaintza para que se personase en el lugar.

Para los responsables sindicales, el armador, además de poner en serio peligro la seguridad tanto de los trabajadores que ha llevado la compañía holandesa como la de los trabajadores del astillero, podría estar contribuyendo a un empeoramiento económico de La Naval y por ese motivo advierten, que al igual que lo hará la Dirección del astillero, estudiarán la posibilidad de demandar al armador por los posibles daños causados.

El comité de empresa cree que la disparatada decisión del armador holandés podría deberse al temor a que el concurso de acreedores al que la empresa se dirige pueda inmovilizar el buque. Por este motivo la compañía holandesa, habría decidido llevarse el cablero “Living Stone”, y dado que aún le quedan unos 6 meses de trabajo para estar terminado, lo más probable es que su intención fuera llevárselo para terminarlo en otra parte.