José Manuel ‘Tximi’ López ha confirmado su intención de presentarse como candidato a la secretaría general de UGT Euskadi en el congreso que la central prevé celebrar en el primer trimestre. López, que encabeza la comisión gestora desde marzo de 2025 tras una dilatada trayectoria municipal e institucional en Ermua, aboga por acelerar el proceso congresual una vez encauzada la renovación interna en federaciones clave como Industria, Construcción y Agro (FICA), donde Patxi Martínez (presidente del comité de ITP en Zamudio) se perfila como nuevo líder.
En una entrevista concedida a los diarios de Vocento, López repasa la actualidad sociolaboral y fija las prioridades de la central ante el próximo ciclo de elecciones sindicales y la negociación de convenios:
El dirigente de UGT denuncia que existen organizaciones sindicales que utilizan las huelgas «con otros fines, como la captación de afiliados para la caja de resistencia», prolongando conflictos de forma «artificial». Frente a ello, reivindica el «ADN negociador» de UGT, recordando que es la organización que más cobertura da a los trabajadores vascos en la negociación colectiva.
Preguntado por la tardanza en cerrar acuerdos en Euskadi (con una media de 778 días, el doble que en el Estado), López señala la fragmentación sindical y la dificultad de articular plataformas unitarias por exigencias previas. Sobre el Metal de Bizkaia, reprocha a la patronal que se niegue a negociar con la excusa de la falta de una plataforma conjunta y confía en desbloquear una reunión antes de final de mes. Asimismo, rechaza que se impongan como línea roja requisitos de euskera en empresas privadas para poder promocionar internamente.
Respecto a la acusación de ELA sobre supuestas trabas al euskera, califica de «curioso» que un sindicato que «quiere hacer bandera» del idioma solo haya solicitado su uso en 29 de las 47 mesas de negociación existentes, defendiendo la normalidad lingüística sin imposiciones que dificulten el diálogo.
López reclama trasladar los buenos resultados macroeconómicos a los salarios para compensar la inflación y defiende un SMI propio negociado por convenio en el entorno de los 1.400 euros. Por último, rechaza las críticas de ELA y LAB sobre un supuesto «sindicalismo dócil», recordando que fueron los primeros en exigir la Ley Vasca de Participación Institucional y emplazando a la mayoría nacionalista a integrarse en los organismos públicos si realmente quieren aportar.
En relación a la propuesta del lehendakari Pradales para que grandes empresas avalen la vivienda de sus empleados, López lo ve positivo en el ámbito del alquiler, aunque reclama la mediación del Gobierno vasco para extender estas coberturas mediante convenios y evitar desigualdades respecto a pequeñas empresas y autónomos.

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