El Indice de Precios al Consumo (IPC) vuelve a confirmar que la reforma laboral estanca la economía, por la caída de salarios y, por tanto, del consumo

Un año después de que entrara en vigor la reforma laboral por la que los convenios pierden su vigencia, los datos del IPC vienen a confirmar que "los salarios de los trabajadores no eran el problema y que medidas como las que está adoptando el Gobierno sólo sirven para estancar la economía por la caída del consumo", afirma Maribel Ballesteros, Secretaria de Acción Sindical de UGT-Euskadi.
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Viernes, 11 julio de 2014

Un año después de que entrara en vigor la reforma laboral por la que los convenios pierden su vigencia, los datos del IPC vienen a confirmar que “los salarios de los trabajadores no eran el problema y que medidas como las que está adoptando el Gobierno sólo sirven para estancar la economía por la caída del consumo”, afirma Maribel Ballesteros, Secretaria de Acción Sindical de UGT-Euskadi.

Según los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) dados a conocer hoy, Euskadi sigue siendo una de las comunidades más inflacionista, al situarse el dato anual en el 0,5, junto a Baleares.

Maribel Ballesteros advierte que esta situación agudiza la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores/as. “Los que tienen empleo ven devaluado su salario y contienen el gasto,otros han perdido poder adquisitivo por los descuelgues salariales de convenio en las empresas y esto junto a los que han perdido el empleo conforma un panorama que no es nada positivo para el consumo ni para la economía”.

Por ello, hace un llamamiento a empresarios y resto de sindicatos en la necesidad de negociar los convenios sectoriales. “Es importante llegar a empresas de menos de 25 trabajadores, que son los que más están perdiendo en derechos. Ahora mismo, 100.000 ya han quedado fuera de la negociación colectiva y ya ha advertido el Consejo de Relaciones Laborales (CRL), que otros 120.000 podrían quedar sin cobertura”.

UGT-Euskadi advierte que nos encontramos ante un continuo desplome salarial y cada vez cuesta más a los trabajadores/as llegar a fin de mes. “Un intenso efecto de la devaluación salarial promovida por las instituciones internacionales, que han apostado por la austeridad extrema y los recortes, cuando lo necesario es una estrategia con mayor altura de miras que suponga la generación de empleo de calidad y salarios dignos, que aumenten la productividad y la competitividad y el consumo”.

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